fbpx

Proyectos energéticos para un mercado de automoción sostenible

06 Dic 2021

Durante principios del mes de noviembre se celebró en Glasgow la Cumbre del Clima, que supone ya la 26ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26). Durante esta conferencia se trataron distintas temáticas, siendo una de las principales preocupaciones la transición energética. Ésta transición afecta a distintas áreas y mercados y, entre ellos, se encuentra el de la automoción. Un sector que a día de hoy se mueve principalmente a través de combustibles fósiles, produciendo una gran parte de los gases de efecto invernadero emitidos a la atmósfera.

Vehículos cero emisiones, un gran reto energético

Durante esta cumbre del clima, se ha establecido un pacto específico entre 30 países y 6 fabricantes para dejar de fabricar turismos y furgonetas que generen emisiones a la atmósfera. Aunque se trata de un objetivo ambicioso y aún hay países que no se han adherido al compromiso, parece una acción necesaria para el medio ambiente. De hecho, existen otras iniciativas dentro de la Unión Europea que buscan también este fin de los vehículos contaminantes.

Sin embargo, para dejar de producir este tipo de automóviles serán necesarias alternativas energéticas, y es aquí donde comienza el verdadero reto. Los coches eléctricos son por supuesto una de las alternativas más sonadas y que ya se encuentra en expansión junto con los modelos híbridos. El problema es que esa energía para mover los coches debe de producirse de alguna forma y, si su producción se realiza de forma contaminante, ¿estaríamos hablando realmente de vehículos de emisiones cero?

El mercado energético en general, fundamental para el cambio en la movilidad

Teniendo en cuenta esta problemática, no cabe duda de que para lograr un cambio en un área determinado como los vehículos es necesaria una transformación energética global.

  • En primer lugar, será necesario impulsar al máximo el uso de energías renovables. Así podrá lograrse una producción de energía limpia, que dé lugar a la electricidad necesaria para los vehículos del futuro.
  • En segundo lugar, habrá que aumentar la inversión en investigación y desarrollo de nuevas energías limpias. Opciones como el hidrógeno verde tendrán que convertirse en prioritarias, para solventar los problemas de almacenamiento o estacionalidad de las energías renovables.
  • En tercer lugar, no solo habrá que centrarse en la generación de la energía sino en su uso y gestión. La tecnología será clave en este punto gracias a diferentes aplicaciones. Por ejemplo, podrá utilizarse el IoT para controlar el gasto de energía de maquinaria, vehículos, hogares, etc. También podrá aplicarse la analítica predictiva para adelantarse la demanda o conocer la cantidad de energía que se espera producir.

Es innegable que nos encontramos en un contexto en el que todo tiende hacia la electrificación (no solo con coches o furgonetas sino en otros medios como los patinetes, los autobuses, etc.). Sin embargo, la obtención de la energía eléctrica conlleva también un reto a nivel de sostenibilidad. Por ello serán fundamentales la investigación, la tecnología y el impulso desde las administraciones de nuevas formas de entender la energía. La transición energética ya está en marcha, pero queda por ver qué velocidad seremos capaces de alcanzar.

Share This