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La capacidad de adaptación humana y tecnológica en tiempos de Coronavirus

25 Mar 2020

La crisis sanitaria provocada por el COVID-19 ha dejado claro -para bien- que es posible impulsar el cambio. Es cierto que este impulso ha venido provocado por una situación excepcional, pero la realidad está ahí: planes de contingencia para dar continuidad al negocio, estrategias de WFH para trabajar en remoto en la medida en que las tareas lo permitan, reuniones virtuales que evitan desplazamientos innecesarios y minimizan costes… Hemos plantado la semilla. En breve recogeremos los frutos.

Siempre hemos oído decir aquello de que todas las crisis implican nuevas oportunidades. Pero, quizás, nunca nos habíamos encontrado de golpe con una situación de emergencia como en la que nos encontramos inmersos. Hoy no vale hablar de tecnologías, ni de aplicaciones, ni de tendencias. Hoy estamos en el epicentro del huracán y no hay otra que llamar a las cosas por su nombre. ¿Estamos en alerta? Sí. ¿Podemos sacar algo positivo? Por supuesto que también.

Me imagino que, como nosotros, estarás un poco saturado de la cantidad de noticias que se publican continuamente en torno al Coronavirus. Noticias que llegan, además, desde las fuentes más diversas y variopintas que puedas imaginar. De repente todos somos médicos, estadistas, gestores de crisis, etc. Están los catastrofistas, los incrédulos, los optimistas y los que no paran de reenviar mensajes de WhatsApp con chistes sobre el virus más famoso del mundo.

Hay enfoques para todos los gustos. Pero la realidad, se mire por donde se mire, es que no podemos ni debemos salir de casa salvo para determinadas cuestiones, entre ellas, las laborales cuando sean estrictamente imprescindibles: servicios sanitarios, protección, seguridad, emergencia, transporte de mercancías, farmacias, alimentación, etc. Y siempre que las condiciones laborales no permitan operar en remoto. Para todo lo demás, #YoMeQuedoEnCasa.

Ahora bien, y yendo a lo concreto, te estarás preguntando qué están haciendo las empresas para respetar las medidas organizativas y preventivas que eviten el contacto social sin paralizar su actividad. Y, por supuesto, cómo hacerlo conforme a las indicaciones y recomendaciones de las autoridades sanitarias. En nuestro caso, son varias las cosas que hay que tener en cuenta:

  1. Las personas por encima de todo. Nuestra empresa pone el acento en las personas, en todos nosotros. Y lo hace como elemento diferencial, como norma, como estrategia, como clave de su éxito; pero no ahora, lo hemos hecho SIEMPRE. Nuestra empresa flexibiliza y adapta el horario para que podamos cuidar de nuestros hijos o de nuestros mayores mientras dura la crisis. Lo hace ahora como extensión de lo que ya hacía antes de la epidemia. Tenemos el talento con las habilidades específicas para el desempeño de funciones concretas, formado y entrenado; orientado en la capacitación adecuada para equilibrar su plan de carrera con la sostenibilidad corporativa; nos adaptamos para dominar las circunstancias evitando que la situación comprometa nuestro negocio, nuestros servicios, nuestros equipos, a nuestros CLIENTES o a nuestras PERSONAS.
  1. El cliente en el centro de las operaciones. The customer is the King. Esta es una máxima con la que trabajamos en todas y cada una de las áreas que conforman la organización. En desarrollo de negocio, marketing, financiero, People & Talent… en todos los entornos ponemos el foco en el cliente. ¿Qué pasa con el COVID-19 y el entorno del cliente? Simplemente que seguimos prestando los mismos servicios pero telemáticamente, un soporte virtual de tanta calidad como el que prestamos en modo presencial, porque los profesionales son los mismos y la tecnología lo permite, y en VASS llevamos años preparados para ello. Nos reunimos, compartimos información y enfoques y trabajamos con el único propósito de ofrecer al cliente el servicio que nos demanda, en el momento que lo precisa y conforme a los cánones de calidad definidos en nuestra empresa, niveles de calidad excepcionales precisamente porque estamos ante una situación excepcional.
  1. La innovación en todos los niveles. Siempre nos hemos caracterizado por innovar. Somos capaces de implementar soluciones end to end, siempre bajo una capa de innovación para optimizarlas.

Ante esta situación extraordinaria, hemos adoptado medidas organizativas y preventivas para evitar situaciones de contacto social, sin tener que paralizar nuestra actividad, sin ponernos en riesgo a nosotros, los profesionales que conformamos la plantilla, ni a nuestros clientes, partners, colaboradores.

Es raro hablar de las cosas buenas que dejará el COVID-19 porque hoy solo somos capaces de visualizar el corto plazo. Y en estas distancias de corto alcance solo vemos titulares con cifras de contagios que aumentan exponencialmente, países que se suman a la lista de afectados o datos demoledores sobre las consecuencias económicas de esta crisis.

A partir de esta crisis nada será igual. Nos reuniremos más veces de manera virtual; utilizaremos cada vez más las videoconferencias o las Call para intercambiar opiniones, para debatir, para tomar decisiones; utilizaremos la tecnología para ahorrarnos desplazamientos, recursos energéticos, tiempo. Pero en nuestro ADN seguiremos teniendo la impronta mediterránea, esa que, a la mínima, nos hace salir a la calle a celebrar, la que nos reúne con amigos alrededor de una cerveza bien fresquita y la que los domingos nos pone en “modo familia”.

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